Atrio de la iglesia de San Juan ChamelcoVoy en el bus, pasando por el puente Chiu y de pronto empieza a caer el chipi chipi, a mi espalda veo la ciudad de Carlos V y al frente en mi mente mi querido Chamelco mientras un nudo se me hace en la garganta, con forme el bus se va acercando llegan a mi mente infinidad de recuerdos, paso por el té chirrepeco y me acuerdo cuando salíamos a correr por las mañanas y llegar allí era toda una proesa, luego al llegar a la cuesta de chibencap y ver como emergen las puntas de la iglesia y desde lo alto poco a poco se van dejando descubrir las casas dentro de los arboles custodiadas por el Cristo en la punta del cerro, al terminar de bajar se ven los ranchitos reconstruidos con lámina del balneario chio, aunque dentro de mi cabeza aún están los ranchitos de paja que nos daban la bienvenida cuando eramos niños, y recuerdo cuando burlábamos al guardia para poder entrar, al entrar nunca faltaba la chamusquita con los amigos a la oria del río y cada vez que la pelota se iba al agua a correr para intentar sacarla, me parece chistoso nadie se metía al agua para sacarla siempre buscábamos palos para sacarla, a pesar de que después de la chamusca nos dábamos el respectivo chapuson.

El bus continúa el camino y llegamos al cruce para el estadio, y me acuerdo cuando íbamos a sacar tierra blanca para que mi mama lavara sus ollas, eso si, antes de ir a sacar la tierra nos adelantábamos un poco hasta llegar al que antes era centro de formación y nos pasábamos el cerco, aunque nunca faltaba el que se quedaba atrapado entre el alambre de puas, luego nos dábamos un banquete de frambuesas y moras, cuando teníamos mas tiempo pasábamos al estadio a jugar de paritos o la famosa bola al aire y después de eso ya nos podíamos regresar a sacar la tierra blanca y de regreso a casa, sabiendo que nos esperaba la regañada por llegar tarde, con manchas de mora y de lodo en la ropa.

Luego se empieza ver el antiguo rastro y la calle principal que lleva hacia la iglesia y nos da la bienvenida la estatua del Casique de Casiques Juan Aj pop Bats, y me recuerdo de las fiestas patrias, cuando pasábamos por esa calle con la antorcha en la mano, o bailábamos el Son acompañados de marimba a los pies de Juan Aj pop Bats, o las dramatizasiones de la firma del acta de independencia, como olvidar aquella vez que al momento de firmar el acta al amigo que iba a quemar el cuetio (Los cuetios de vara que se elevan al cielo), le da miedo y tira la vara al suelo mientras sale corriendo y el cuetio se escabulle entre la gente y todos a correr…

Iglesia de San Juan chamelco

Por fin el bus se estaciona en el parque mientras lo veo empiezo a recordarme como era antes, la fuente en el centro con el famoso cocodrilo rodeado de tortugas, los jardines con arboles de cipres, eucalipto y tantos otros la famosa caseta que me acuerda cuando nos subíamos al segundo nivel y desde arriba podíamos ver todo incluso el famoso cuartito de la llorona de la escuela Carlos Ponce Archila, donde nos poníamos a bolar barrilete los días antes al día de los Santos, pero eso si después de las 5 de la tarde todos de regreso porque la llorona regresaba a su cuartito, un pequeño cuartito que estaba solo alejado de la escuela, con cierto ambiente tenebroso, y cuando alguien gritaba allí viene la llorona todos a correr para abajo como que si el diablo nos persiguiera.

Cruzo la calle y llego al atrio de la iglesia, y como olvidar cuando había suelo de tierra el lugar perfecto para jugar bolitas (Cincos o canicas) con los amigos, se hacía el ahogado y la linea, cuidando que nadie hiciera chanchullo empezábamos a jugar, me acuerdo que yo era malo para jugar cincos, tenía mala puntería y siempre que ganaba eran por puras carambolas y como olvidar cuando jugábamos chamusca en la grama de los jardines del atrio con los lustradores, sembrábamos palos que caían de la ceiba para hacer las porterías y si no aunque sea con las cajas de lustre eso si había que estar muy atento a las botas de hule porque las patadas venían a lo que se moviera, aunque por lo general el marcador no importaba mucho, lo que importaba era el ultimo gol porque el ultimo gol gana, esa era nuestra escusa para no perder luego de la goleada mucha ya nos tenemos que ir pero el ultimo gol gana…

Paso la iglesia y a un lado veo mi casa y regresa a mi mente cuando la calle era de adoquines y cuando regresábamos de la escuela bajo la lluvia jugábamos con los adoquines a salpicar lodo o nos deteníamos en la banqueta de tierra a jugar con trompos de madera o cincos y como si fuera ayer escucho a mi perro salir de la casa corriendo a encontrarme y lo escucho ladrar anunciando que ya llegue lo abrazo mientras me lame la cara y se sacude llenándome todo de lodo, me paro enfrente de mi casa y recuerdo los juegos que jugábamos por la tarde/noche con los amigos de la cuadra, señor zorro, botellita envenenada, matado, electrizado, policías y ladrones, campanita de oro, verbena, arranca cebolla y la lleva claro, me siento en la banqueta y me acuerdo todas las historias de miedo que contábamos luego de jugar, la llorona, la siguanaba, el sombreron, el cadejo, el hombre sin cabeza, entre tantas… y de pronto los gritos de mi madre llamándonos a entrar porque ya es tarde y hay que ir a cenar.

Con este post inicio una nueva sección en el blog que es la de mi pueblo. Espero que les guste. Saludos!!!

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  1. Stuardo dice:

    Ya ni me recordaba de todo eso, me hiciste regresar a mi niñez y me ha puesto nostalgico. Segui asi balin.

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